“El Cabro”
Sebastián Bowen -ex director nacional de Un Techo para Chile y miembro del tHinKClub de Hill & Knowlton Captiva desde principios de año- llegó esta semana al equipo de campaña de Eduardo Frei. Y el hecho generó una discusión inmediata. ¿El tema? No fue ni la expertise que tiene este sociólogo, ni sus logros, ni sus conocimientos, sino su edad.
Sin entrar en consideraciones políticas (eso se lo dejamos a los politólogos), la actual polémica demuestra lo incómodo que es para parte del establishment chileno la inclusión de la juventud en las distintas esferas del quehacer nacional. Así, quienes llaman hoy a Bowen “el cabro”, son los mismos que en el pasado rasgaban vestiduras públicamente para que los jóvenes participarán más activamente en política.
Con este hecho, además de quedar al descubierto varias contradicciones de nuestra sociedad, queda claro que Chile (y el mundo) está cambiando a una velocidad que le cuesta asimilar a muchos. En este sentido, para que los políticos, empresas, marcas, movimientos sociales o ONGs se puedan conectar con las nuevas audiencias es un must incluir a profesionales que formen parte de estos nuevos públicos o, al menos, que los entiendan en plenitud. Este nuevo grupo son los mismos que nacieron en la era digital, los mismos que se toman las calles si algo no les parece, los mismos que tienen hábitos de consumo y relaciones completamente distintas a generaciones pasadas, los mismos que se agrupan en diversas tribus urbanas, los mismos que prefieren participar masivamente en iniciativas sociales antes que en política y los mismos que no tienen piedad al criticar el status quo, ese mismo orden social que los llama “cabros”.
Y la noticia es que “estos cabros” son muchos y que hoy tienen un gran poder para favorecer o castigar a una marca o a un candidato.
Obama entendió esto y por eso su speechwritter, Jon Favreau, tiene 27 años y su equipo de comunicaciones un promedio de edad que no supera los 32. Un reciente artículo de la revista Vanity Fair retrató a “estos cabritos”, quienes a partir de noviembre del año pasado pueden agregar a su currículum que lograron que Estados Unidos eligiera al primer presidente negro en su historia.
Y ejemplos en el mundo de los negocios sobran: Larry Page, cofundador de Google, inició su entonces emprendimiento a los 25; Mark Zuckerberg creó Facebook el 2006 cuando tenía 22 y si viajamos varios años atrás, es bueno acordarse que Steve Jobs creó Apple cuando sólo era un “cabro” de 21 años.

El equipo de Obama. De izquierda a derecha: Tim Skoczek, Jordan Mishkin, Jesse Lewin y Conor Whelan.
“Casi nunca dormimos. Desde las tres a.m. hasta las tres a.m., estamos constantemente buscando noticias y actualizaciones, manteniendo a todos informados de lo que ocurre, y preparados para responder”, dijo Lewin a Vanity Fair. Fotografía: Annie Leibovitz.



La empresa croata de telefonía (T-Com) necesitaba comunicar que gracias a su servicio era muy fácil ubicar cualquier número telefónico. En vez de recurrir a grandes campañas de publicidad, volcaron toda la creatividad en una acción de Guerrilla Marketing. Colorearon todos los números de una nota periodística con un fuerte magenta y luego con un pequeño aviso del mismo color, y en la misma página del artículo de prensa, la empresa le decía a los lectores: “Buscar números siempre debería ser así de fácil”. Con una idea súper simple y efectiva T-Com mostró las bondades que ofrece su servicio.

